Ranking: los luchadores más sobrevalorados de la WWE
Algunos luchadores son valorados por encima de lo que en realidad han conseguido en su carrera, ya sea por nostalgia, por el interés de la WWE, o por la máquina creadora de mitos que se encuentra tras sus perfiles. Algunos fueron buenos, pero no tan buenos. Otros estuvieron en los eventos más esperados sin demostrar mucho su valía.
A continuación, hacemos el ranking de los luchadores más sobrevalorados, según nuestro criterio, de la WWE. Y sí, vamos en serio con lo de Trish.
La WWE quería que Show fuera el siguiente Andre el Gigante, pero sus constantes cambios de héroe a villano y sus inconsistentes apariciones en peleas programadas lo convertían más en una novedad que en una fuerza dominante del espectáculo. Fue protagonista de algunos momentos divertidos, pero para ser un gigante imparable, perdía muchas peleas.
Vale, sabemos que esto va a cabrear a muchos porque Trish es una leyenda de la WWE, pero ¿era realmente la mejor? Tenía carisma y un buen 'look', pero era la WWE quien forzaba su protagonismo, incluso cuando ella no era la mejor en el ring de su época. Lita, Victoria, Jazz y Molly Holly estaban por encima de ella, pero la WWE siempre se ha centrado en Trish.
Aunque Dave, como nos gusta a nosotros llamarlo, cumplía con su papel y tenía una gran presencia, nunca alcanzó las expectativas que se tenían de él en el ring. Sus mejores encuentros caían siempre del lado de otros mucho mejores que él, y su regreso en 2014 reveló que los fans no estaban tan entusiasmados con el luchador como la WWE creía.
Un buen orador, sin duda. Pero a la hora de luchar, los combates de La Roca eran a menudo predecibles y la forma en la que vendía las peleas llegaba a ser ridícula. La WWE construyó su legado sobre el carisma que tenía, pero no sobre su habilidad técnica, de la que claramente carecía.
Con una carrera construida sobre peleas claramente desniveladas hacia un lado y su aura, Goldberg nunca fue un gran luchador. Una vez que hacía su entrada y discurrían los primeros 90 segundos de pelea, no había mucho más que ver de Goldberg. Por no decir que a veces era peligrosamente torpe y si no que se lo digan al Enterrador.
Más energía que habilidad. Las promos de Warrior eran un galimatías y sus enfrentamientos a menudo desastrosos, a menos que alguien llevara la voz cantante. Aunque no influía en la experiencia de los fans en aquel momento, su actitud entre bambalinas lo convertían en una pesadilla para todos los que trabajan con él, tal y como señalaba The Sportster Reporter, pero eso tampoco dañó mucho su legado en este deporte.
Un buen conversador, sí, pero The Miz nunca ha tenido realmente ninguna gran pelea. La WWE lo ha tratado como una estrella principal de sus eventos, pero en realidad, siempre ha sido un tipo que sobresalía de la media por muy poco.
Bueno, esto ha salido de la nada… ¿O quizá no? Sí, tuvo una larga carrera, pero seamos sinceros: ¿cuántas de sus peleas han sido un evento que no te podías perder? Durante años, Orton ha vivido a costa de su reputación, dándonos encuentros lentos, metódicos (es decir, aburridos) que rara vez fueron emocionantes, o incluso memorables.
Las promos de Pipebomb lo hicieron leyenda, pero su largo reinado como poseedor del título estuvo plagado de peleas poco memorables. Bueno en sus discursos, pero nada revolucionario en el ring. No nos convence.
El apodo de "Mejor del Mundo"era de chiste, pero la WWE seguía forzando el perfil de Shane como el de un luchador legítimo. Sus reacciones físicas a los golpes eran divertidas, pero hay que ser realistas, no tenía sentido que compitiera con las estrellas top de la lucha en combates de verdad.
Vino pisando fuerte, pero cuando se pasó la novedad, sus defectos se hicieron obvios. Promos extrañas, movimientos pocos fluidos en el ring y una falta completa de conexión con los fans durante su regreso a la WWE, que la hacían parecer más un fracaso que una leyenda. Digamos lo que todos pensamos: fue una promoción cruzada bien ejecutada.
El 16 veces campeón tuvo una carrera legendaria, pero la historia revisionista de la WWE hace parecer que dominaba todos los aspectos. En realidad, cuando llegó a la WWE, ya había pasado su mejor momento y sus combates eran a menudo aburridos y dejaban fríos a los fans, que claramente veían que no era posible que un hombre de 60 años fuera capaz de machacar a un gigante de 20.
Sin duda, una bestia absoluta, pero sus combates eran aburridamente repetitivos. La WWE se apoyó demasiado en su fórmula de movimientos técnicos. Su tiempo en la WWE fue una especie de trabajo corporativo, pero en versión lucha. Aunque sabemos que cuenta con bastantes fans, nunca compramos lo que vendía. Además, su afán por pasar por encima de las jóvenes estrellas no ayudaba a mejorar el producto.
Ambrose definitivamente cuenta con unos seguidores de culto, pero no vamos a fingir que es un grande de la WWE. Sus ridículas promos y bizarro estilo de lucha hacían difícil que se le tomara en serio, y la WWE no sabía muy bien qué hacer con él. Un poco sin más, a pesar de todo el amor que la gente siente por el luchador.
En un lado diferente de la misma moneda, tenemos a Daniel Bryan. Los fans lo tienen por un dios, pero su carrera en la WWE estuvo llena de altibajos y momentos en los que demostró que no era nada del otro mundo. La historia de sus inicios como marginado era bastante creíble, ¿pero es realmente uno de los tops de la WWE?
Un showman más que un luchador. Para cuando la WWE lo convirtió en una megaestrella, sus limitaciones físicas eran muy obvias, y la mayoría de sus combates, lentos, con giros y sorpresas que dependían solo de su enorme talla. Un personaje grande e importante para la industria, pero muy alejado del gran luchador que fue en sus mejores tiempos.
Su movimiento de Jefe Tribal era excelente, pero no podemos olvidar que la WWE plantó al luchador frente a los fans hasta la saciedad durante una década hasta que consiguió que lo quisieran. Sus primeros eventos son difíciles de ver, e incluso ahora, su dominio se ha convertido en algo bastante predecible.
Fue el que capitaneó la WWE durante su época apta para menores, pero ¿a qué coste? Su set de movimientos se convirtió en los mismos cinco movimientos de siempre, sus promos eran igualmente repetitivas y se negó a poner por delante a estrellas que estaban empezando sin importarle nada más que él mismo (mirad el ejemplo de Nexus). Su legado es enorme, pero la WWE fue demasiado lejos con el número de Superman.
Una leyenda, sí, pero sus primeras apariciones estuvieron plagadas de ficción entre bambalinas, evitar derrotas y sobreactuar en los combates importantes para poder brillar realmente. Su segundo paso por la industria fue genial, pero ¿realmente era el mejor de todos los tiempos? No para nosotros.
Él es la definición de sobrevalorado. Por supuesto, Hogan fue el hombre en los 80, peros sus combates son horrendos, sus promos eran de chiste y su trama en backstage era lo que le aseguraba que nadie le quitara el puesto. La WWE (y sus fans) siguen tratándolo como una deidad, pero su rendimiento en el ring y sus aventuras fuera de él no tienen nada de legendario.
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